La vida me ha enseñado demasiadas cosas, que nada es para siempre, que tarde o temprano hasta el mejor fruto se pudre. La vida me enseño que quien llora no es menos hombre, que al fin y al cabo el oro solo es una piedra común y corriente, y que no se debe de confiar en las personas que siempre sonríen. La vida me enseño que en el amor no existe dar sin recibir, que no existen motivos para dejar de existir, que tienes que vivir y disfrutar la vida al máximo. Que tienes que aguantar hasta el final sin importar en que, luchar y levantarse si te caes, y se gana bien, si no se aprenderá a perder. La vida me enseño a luchar, que los problemas nunca llegan solos siempre llegaran en par. La vida me enseño a reconocer las cosas, y a desahogarme en el papel lanzando prosas. Que duele mas levantarse que caerse, que duele más un defecto cuando empieza a reconocerse. La vida me hizo fuerte, pero también me lastimo. La vida me hizo feliz, pero también me volvió estúpida. Me hizo ciega y tonta ante la realidad. La vida me ha enseñado demasiadas cosas, que las cosas más simples siempre son las mas hermosas. Que de los problemas nadie es inmune y nunca dejan de llegar, que el problema más grande, es no aceptar los problemas.
La vida me enseño que cuando quieres mejorar siempre habrá alguien de por medio que te quiera hacer caer o tropezar.
Que tengo que aguantar sin importar cual sea el pretexto.
La vida me enseño que cuando quieres mejorar siempre habrá alguien de por medio que te quiera hacer caer o tropezar.
Que tengo que aguantar sin importar cual sea el pretexto.


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